27 julio, 2026

Comercio global y cadenas de valor en la pandemia

Los expertos analizan las posibilidades de aumentar la resiliencia de las cadenas de valor ante los choques externos.

Uno de los temas principales tratados en la edición de abril de las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), del Fondo Monetario Internacional (FMI), es el efecto que tuvo la pandemia en el comercio internacional. Con su estudio, los expertos analizan las posibilidades de aumentar la resiliencia de las cadenas de valor ante los choques externos.

Los hallazgos del documento parten del hecho de que, con la pandemia de COVID-19, el comercio global sufrió una dramática caída. Sin embargo, a diferencia de otros sectores, como el turismo, la recuperación ha sido muy rápida. Como se observa en la Gráfica 1, en el segundo trimestre de 2020, el volumen de importaciones de bienes cayó 12%, mientras que el de servicios lo hizo de manera aún más pronunciada, 21% respecto al último trimestre de 2019. Adicionalmente, el intercambio de los primeros se recuperó con celeridad, mientras que el de los segundos ha seguido un proceso más lento.

Además, como puede verse en la Gráfica 2, en comparación con las recuperaciones mucho más prolongadas que han tenido lugar después de otras recesiones mundiales, la actual ha sido sorprendentemente rápida: el comercio de bienes volvió a los niveles previos a la pandemia en octubre de 2021. Sin embargo, se advierte que las tendencias agregadas ocultan una heterogeneidad considerable y que es probable la ocurrencia de mayores disrupciones debido a la guerra en Ucrania.

Comparadas con las proyecciones del modelo de demanda de importaciones utilizado para el estudio, en 2020, las importaciones de bienes fueron mayores, mientras que las de servicios fueron menores. Además, las desviaciones que presentó el comercio real, respecto de las predicciones del modelo, fueron mucho más amplias que en las recesiones anteriores, lo que refuerza la presencia de factores adicionales, inherentes a la crisis sanitaria. Ante estos resultados, el Fondo concluye que los factores específicos de la pandemia desempeñaron un papel importante en la determinación de los patrones comerciales.

Adicionalmente, se observó que el incremento en las importaciones de bienes fue mayor en países con brotes pandémicos más severos, políticas de contención más estrictas y mayores disminuciones en la movilidad. Por otro lado, la disminución en las importaciones de servicios fue más grande en donde la pandemia fue más severa.

Así, se identificó que los confinamientos aplicados por los socios comerciales de un país representaron en promedio hasta el 60% de las disminuciones observadas en sus importaciones, durante el primer semestre de 2020. De esta manera, los efectos indirectos de las políticas de confinamiento para contener la pandemia impactaron en mayor medida a las industrias intensivas en cadenas de valor globales que a las no intensivas, y fueron mayores en las industrias que se encuentran en las etapas posteriores del proceso de producción. Asimismo, la capacidad de trabajar desde casa en los países socios mitigó los efectos secundarios de los confinamientos, cuyas consecuencias también disminuyeron con el tiempo.

Por otro lado, las repercusiones descritas fueron de corta duración, lo que indica que las cadenas de valor globales resistieron. Los datos del comercio internacional muestran que hubo cambios considerables en las cuotas de mercado entre las regiones con una participación significativa en las mismas al principio de la pandemia, lo que destaca su resiliencia y capacidad de adaptación a las condiciones imperantes durante la crisis. A pesar de esto, las contingencias causadas por la pandemia han generado interés hacia una mayor producción interna de bienes, o relocalización (reshoring). Sin embargo, del análisis realizado se deriva que la solución no es el desmantelamiento de las cadenas globales de valor, sino que, por el contrario, una mayor diversificación de los insumos, más allá de los nacionales, y la capacidad de sustituirlos en caso necesario, son factores que mejoran su resiliencia frente a las disrupciones.

Una forma de diversificar es comprar más insumos intermedios en el exterior, mientras que se identifican dos formas de lograr la sustituibilidad: flexibilizando la producción o estandarizando los insumos a escala internacional. De esta manera, la diversificación reduce la volatilidad del PIB ante choques de productividad en múltiples países que están correlacionados y puede mitigar significativamente las pérdidas económicas mundiales causadas por alteraciones de la oferta. Por su parte, una mayor capacidad de sustitución de insumos entre los países de origen reduce las pérdidas del PIB por choques en países individuales. Por lo tanto, se concluye que es importante ampliar las oportunidades comerciales, con lo que se puede impulsar la resiliencia de la economía mundial frente a una variedad de choques.

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