México cada vez está más expuesto a problemas relacionados con el agotamiento de recursos, fenómenos meteorológicos severos y cambios progresivos del clima.
El Reporte de Estabilidad Financiera del Banco de México (Banxico) brinda información sobre el desempeño del sistema financiero mexicano, así como de los factores externos e internos que representan un riesgo y podrían mermar su estabilidad. México, al igual que los demás países, cada vez está más expuesto a problemas relacionados con el agotamiento de recursos, fenómenos meteorológicos severos y cambios progresivos del clima. Por ello, desde 2018 el reporte incluye un apartado sobre el impacto de los riesgos ambientales en el sistema financiero.
Para esta edición, Banxico construyó dos índices. El primero captura el interés público por eventos hidrometeorológicos extremos y desastres naturales, mientras que el segundo captura el interés sobre los riesgos de transición.
Los resultados indican que los incrementos en el interés de las personas por el primer tema están relacionados con la ocurrencia de eventos climáticos extremos y desastres naturales. Los dos momentos en los que el índice alcanzó sus valores máximos fue en septiembre de 2017 y en junio de 2021. El primer momento está relacionado con el sismo que azotó a Oaxaca y la Ciudad de México, mientras que el segundo tiene relación con la presencia de sequías que afectaron la mayor parte de la república mexicana. (Figura 1)
Dado que diversos países han adquirido compromisos que confirman una mayor conciencia sobre la necesidad de preservar el medio ambiente y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; el segundo índice concentra su atención sobre el interés del público respecto al tránsito hacia un modelo productivo más limpio.
Este índice tuvo su mayor incremento durante 2021 con la propuesta de una economía global más limpia por parte de Estados Unidos, tras la llegada de Biden a la presidencia. Los patrones del índice indican que sus aumentos suelen ocurrir cuando se anuncian o discuten acciones que modifican el modelo productivo actual y buscan transitar hacia un modelo más limpio (Figura 2). Asimismo, cabe destacar que ambos índices solo reflejan aumentos en el interés del público por estos temas y no le otorga ningún tipo de connotación (positiva o negativa) a la búsqueda.
Por último, el reporte también explora los efectos de los riesgos medioambientales y de transición sobre la generación de flujos de efectivo, la capacidad de pago de las carteras de créditos y la valuación de los activos. El 64% de las instituciones financieras esperan que los riesgos físicos las afecten en un horizonte temporal menor a 6 años, mientras que, para el mismo periodo temporal, el 67% espera que sean los riesgos de transición. (Figura 3)
Por último, en el caso de las empresas, la transición hacia un modelo productivo más limpio implica un reto de viabilidad para aquellas que no puedan adecuarse a los nuevos estándares y reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Según el reporte, las más afectadas en México serán las empresas jóvenes y que no tienen ventajas de exportación. Esto debido a que los riesgos de transición reducen su liquidez, su capacidad de repago y disminuyen el valor de los activos financieros que usan como garantía. Asimismo, los riesgos medioambientales afectarían a las empresas localizadas en municipios expuestos a eventos hidrometeorológicos extremos al generarles daños físicos. En el caso de créditos para la vivienda y el consumo, los riesgos medioambientales son los que más los afectarían, dado que los bancos que prestan a acreditados que viven en municipios más vulnerables a eventos hidrometeorológicos extremos son los que están menos diversificados y tienen menor capitalización.
