El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, tradición que tiene origen, como muchas fechas conmemorativas, en un evento trágico.
El 8 de marzo de 1908, alrededor de 130 mujeres trabajadoras que se encontraban en huelga dentro de su fábrica murieron en un incendio provocado por la negligencia de los dueños de esta en Cotton, Nueva York. Un año después, las mujeres neoyorkinas celebraron, el 28 de febrero, el primer ‘Día Nacional de la Mujer.’
En la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de 1910, el liderazgo de aquella agrupación, con el fin de homologar la fecha que haría honor a las mujeres trabajadoras en todo el mundo, proclamó oficialmente al 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. No fue sino hasta la Asamblea General de la ONU de 1977 que se le dio reconocimiento global por parte de los gobiernos del mundo, ya que en aquella reunión se reconoció la celebración de la fecha, denominándola oficialmente como el Día Internacional de la Mujer.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estudios Demográficos francés, en el mundo hay menos mujeres que hombres (Gráfico 2), pues por cada 100 bebés mujeres, nacen 106 hombres (Gráfico 1); sin embargo, los hombres tienen mayor riesgo de morir tanto en la infancia como en la adultez, por lo cual la disparidad se reduce del 51.5%-48.5% a 50.4%-49.6%.
En México se revierte la tendencia, pues según el Censo 2020 del INEGI, la mayoría de la población es mujer, como lo señala el Gráfico 3.
El Gráfico 4 muestra la distribución poblacional por sexo en las entidades federativas. 29 de estos tienen una mayoría de mujeres, con disparidades significativas proporcionales registradas en la Ciudad de México, Guerrero, Hidalgo, Puebla, Oaxaca y Veracruz, mientras que solamente los estados de Baja California, Baja California Sur y Quintana Roo tienen más hombres que mujeres. Por otro lado, el Gráfico 5 muestra la pirámide poblacional del país en su conjunto, que evidencia cómo la proporción de mujeres a hombres va aumentando conforme la población envejece.
En México, como en muchos países del mundo, pero específicamente de Latinoamérica, el 8 de marzo ha tomado una relevancia mucho más profunda que la mera ‘celebración’ de las mujeres, pues los feminismos de la región han resignificado la fecha para hacer de ella un espacio de reflexión y crítica sobre la desigualdad de género en todas sus expresiones.
Desafortunadamente, nuestro país es uno de los más peligrosos para ser mujer. El Gráfico 6 retoma el Índice de Peligro de la Mujer 2022 de la World Population Review, que evidencia la precaria situación de las mujeres en México, el cuarto país más peligroso del mundo para ellas. El gráfico compara a México con los otros 9 países más peligrosos para las mujeres, además de con países vecinos y culturalmente similares, que son Chile, Argentina, España y los Estados Unidos.
El Gráfico 7 muestra las cifras de feminicidios en nuestro país por estado, de acuerdo con datos oficiales. Estos crímenes son el epítome de la violencia en contra de la mujer, pues son asesinatos de mujeres a raíz de su condición de ser mujer. El Gráfico 8 muestra la evolución de este delito desde el 2015, que tiene una muy preocupante tendencia al alza sin claros indicativos de estar disminuyendo de manera definitiva.
Sin embargo, la violencia y discriminación en contra de la mujer que se busca visibilizar cada 8 de marzo no solamente toma la forma de feminicidios, sino también en dimensiones sociales y económicas. Por ejemplo, casi 5 veces más mujeres que hombres reportan haberse sentido discriminadas por la mera condición de su sexo biológico. (Gráfico 9)
Esta desigualdad y discriminación también se aprecia en el plano económico en la forma de una brecha salarial, que se refiere a que las mujeres, en general, ganan menos que los hombres que realizan labores similares o idénticas, como lo muestra el Gráfico 10. Además, en la estructura organizacional de las empresas que operan en México es evidente la profunda desigualdad de oportunidades que tienen las mujeres para llegar a posiciones de poder, como se aprecia en el Gráfico 11.
El 8 de marzo sirve como una oportunidad para poner todo el foco de nuestra atención en estas problemáticas y para instar a la sociedad y el Estado a actuar al respecto.
