En su intento por controlar la inflación, cuyos niveles están en máximos de cuarenta años, el Banco de la Reserva Federal aumentó el rango objetivo de la tasa de interés a un día de 0.25-0.5% a 0.75-1%.
Un evento de suma importancia en los mercados financieros globales esta semana fue la decisión del banco central de los Estados Unidos de aumentar las tasas de interés en ese país.
En su intento por controlar la inflación, cuyos niveles están en máximos de cuarenta años, el Banco de la Reserva Federal aumentó el rango objetivo de la tasa de interés a un día de 0.25-0.5% a 0.75-1%. Cuando las tasas de interés aumentan, bajan las inversiones y el consumo, lo que a la larga provoca que los precios reduzcan su ritmo de crecimiento.
La decisión de la Reserva Federal de subir la tasa de interés en 0.50% refleja la preocupación por un nivel de inflación que “permanece elevado”: se trata del mayor aumento desde mayo de 2000, como se puede apreciar en la siguiente gráfica.
La Reserva Federal tiene un mandato dual: lograr el nivel máximo posible de empleo y controlar la inflación.
Su principal instrumento para lograr un delicado balance entre esas dos metas es la tasa de interés. Sobre la primer meta, el banco destaca que el mercado laboral permanece “robusto” al tiempo que la tasa de desempleo ha disminuido considerablemente.
El dinamismo del mercado laboral refleja fuertes niveles de inversión y de consumo. De hecho, durante el mes de marzo, la tasa de desempleo alcanzó su nivel mínimo en casi cinco décadas (Gráfica 2).
Las empresas enfrentan problemas para contratar a gente y los sueldos y salarios están aumentando a su mayor velocidad en muchos años.
Los factores de riesgo que han presionado la inflación, según el Banco, son cuantiosos. Destacan los desequilibrios que persisten en la demanda y oferta de servicios y mercancías que surgieron a partir de la pandemia, exacerbados por el impacto en el precio de las materias primas ligados al conflicto entre Rusia y Ucrania y, las medidas más recientes de confinamiento decretadas en China. Estas disrupciones han sido mayores y han durado más de lo anticipado, y las presiones en precios han impactado un número considerable de productos y servicios.
Jerome Powell, el presidente del banco central, apuntó que el Banco se encuentra en camino a mover su tasa de interés objetivo a un nivel más normal de manera “expedita”. Resaltó que hay un sentimiento entre los miembros del Comité de Mercado Abierto, el grupo encargado de determinar el nivel de tasas, de que “aumentos adicionales de 0.50% deberían estar sobre la mesa en las próximas dos reuniones”. Aunque no comprometió aumentos adicionales en las las tres reuniones posteriores durante el año, los mercados financieros tienen ya incorporado alzas sustantivas. Por ejemplo, como se muestra en la Gráfica 3, la probabilidad que la tasa esté en un rango de 2.75-3% en la reunión de diciembre es de más de 35% y de 45% que esté entre 3-3.25%. Es decir, con más de 80% de probabilidad las tasas aumentarán al menos 2% en lo que resta del año.
Un segundo instrumento que utilizó la Reserva Federal para apoyar a la economía durante la pandemia es la compra de bonos y otros valores de deuda con la intención de bajar las tasas de interés (la relación entre precio y tasa de interés de un bono es inverso: cuando su precio sube, su tasa de interés disminuye). Durante 2020 y 2021 la Reserva Federal duplicó su tenencia de bonos a 9 billones de dólares (el equivalente a seis veces el PIB de México). Esto empujó a las tasas de interés a la baja. Ahora, para lograr que aumenten las tasas de interés, solamente comprará deuda adicional cuando los vencimientos de ésta excedan 30,000 millones de dólares al mes (nivel que aumentará a 60,000 m.d. a partir del cuarto mes).
La decisión de emprender el camino de mayores tasas de interés de forma relativamente agresiva propició un ajuste importante en los mercados financieros. El día después de la decisión, las bolsas de valores en Estados Unidos cayeron más de 5%- el mayor ajuste desde 2020. Al mismo tiempo, las tasas de interés de largo plazo continuaron aumentando: el bono del Gobierno a 10 años está por encima de 3%. A principio de año la tasa estaba por debajo de 1.5%. Conforme se perciba que la política monetaria será exitosa en domar la inflación las tasas de interés de mayores plazos comenzarán a bajar. Por las reacciones que se observaron esta semana, aún no estamos ahí.
