El Banco de México publica cada trimestre un informe sobre la inflación y la actividad económica del país para analizar la situación económica nacional e internacional y el impacto de su política monetaria.
El Informe es relevante pues, además de dar cuenta de lo sucedido en el trimestre de referencia, Banxico también hace públicas sus perspectivas sobre como se desarrollarán distintos indicadores clave en el futuro. Estas proyecciones son un elemento muy relevante para evaluar el desarrollo económico de México.
La Junta de Gobierno del Banco de México estima que los factores que han impactado al alza la inflación en los últimos meses se han intensificado. En particular, los choques a la inflación relacionados a la pandemia de COVID-19 “han resultado ser más profundos y de mayor duración a lo anticipado”. Hay dos principales factores que están empujando al alza los precios. El primero, por el lado de la oferta, tiene que ver con las continuas disrupciones a las cadenas de producción y a toda la logística de suministro de insumos. Por el lado de la demanda, el consumo de mercancías ha aumentado, en parte como resultado de los programas de estímulo económico en varios países, mientras que el consumo de servicios (como pueden ser turismo, restaurantes y educación) continúan deprimidos.
Para Banxico, esto ha resultado en un “desbalance entre oferta y demanda en distintos mercados” y en un aumento de la inflación en sus distintos componentes. El análisis de la inflación subyacente -es decir, aquella que incluye los precios que son relativamente menos volátiles- destaca que para enero de 2022 se acumulan catorce meses consecutivos con aumentos en la variación anual. Por su parte, la inflación no subyacente se encuentra en niveles superiores a 9%, reflejando sobre todo los aumentos en precios de energéticos y productos agropecuarios. En la Gráfica 1 se puede observar la contribución de los distintos componentes a la inflación total, la cual a la primera quincena de febrero fue de 7.22% anual.
En cuanto a las previsiones para la inflación, el Informe Trimestral destaca un escenario central con presiones más altas para los precios, aunque con presiones que se reducen a lo largo de 2022. Como se muestra en la Gráfica 2, Banco de México espera que la inflación haya llegado a su pico en el último trimestre de 2021 y que se encuentre por debajo del 4% en el tercer trimestre de este año. Este nivel es relevante pues es el intervalo superior de variabilidad del objetivo del Banco.
A pesar de esas previsiones, la Junta de Gobierno destaca que el balance de riesgos está sesgado a mayores tasas de inflación. Son cinco los factores que podrían llevar a la inflación a niveles más altos: i) persistencia de la inflación subyacente; ii) presiones adicionales por la evolución de la pandemia; iii) presiones en las materias primas por los conflictos geopolíticos recientes; iv) depreciación del tipo de cambio por volatilidad internacional; y, v) mayores costos de producción por disrupciones en las cadenas de suministro o presiones por salarios.
En cuanto a la evolución de la economía, Banco de México reporta que en el cuarto trimestre de 2021 “la actividad económica presentó un estancamiento”. Esta pausa en el crecimiento se da luego de un tercer trimestre en el que el crecimiento fue negativo. Entre las razones detrás del pobre desempeño de la economía destacaron la entrada en vigor de la nueva regulación en materia de subcontratación de empleo -lo que ocasionó una caída particularmente aguda en los servicios de apoyo a los negocios- y el bajo dinamismo de la actividad industrial (en particular la construcción). Los sectores que tuvieron una evolución favorable fueron los de transporte, alojamiento y exportaciones manufactureras.
Entre los factores que preocupan a Banco de México relacionados al desempeño de la economía destaca el retroceso en las remuneraciones reales a los trabajadores: a pesar de que la población ocupada ha continuado aumentando, su ingreso real es menor dado que los nuevos empleos son de menor salario y la inflación ha golpeado el poder de compra de los mismos. Le preocupa también a Banxico la “atonía” que presentó la inversión, particularmente la asociada a la construcción. Dado estos factores, el Informe contempla un crecimiento para 2022 menor a lo que se había previsto anteriormente:
- Para 2022 se prevé un crecimiento del PIB de 2.4%. En el informe anterior el pronóstico central de crecimiento era de 3.2%
- Para 2023 el pronóstico central de crecimiento es de 2.9%, ligeramente superior al 2.7% estimado anteriormente.
De darse un escenario de crecimiento como el anticipado por Banco de México, la recuperación de la economía a niveles previos a la pandemia, es decir al cierre de 2019, se estaría alcanzando hacia el cuarto trimestre de 2022.
Al igual que para el escenario previsto para la inflación, Banxico enumera cuatro riesgos a la baja a su pronóstico de crecimiento: i) la persistencia de la pandemia; ii) que se prolonguen o intensifiquen los cuellos de botella a nivel global; iii) episodios de volatilidad en mercados financieros; y, iv) menor inversión, incluyendo que “una posible reorganización del sector eléctrico dé lugar a un entorno menos propicio para la inversión”.
