La probabilidad de contagiarse y fallecer permite medir el riesgo epidémico actual ya que el objetivo de cualquier política pública debe ser minimizar el número de defunciones. Dicha probabilidad se calcula con la multiplicación de dos probabilidades.
La primera es la probabilidad de contagio la cual se mide por la presencia actual del virus y su reproductividad (cuantas personas infecta cada contagiado). La segunda es la probabilidad de fallecer dado el contagio la cual se mide dada la vulnerabilidad de la población por sus comorbilidades y estructura etaria poblacional.
La probabilidad de contagio tiene un comportamiento similar a la curva epidemiológica dado que, ante una mayor reproductividad y número de casos activos, la probabilidad de contagio aumenta. Se estima que el máximo de probabilidad de contagio (21.9%) se alcanzó durante el mes de enero de 2022 durante la ola de Ómicron. La probabilidad de contagió en ese mes fue cerca de 2.3 veces mayor a la observada en agosto de 2021 durante el pico de Delta.
La probabilidad de fallecer dado el contagio depende de la vulnerabilidad (edad y comorbilidades) de la población ante el virus. Poblaciones con una gran cantidad de adultos mayores o con un alto número de personas con comorbilidades como diabetes, inmunosupresión, insuficiencia renal entre otras son más vulnerables y por lo tanto tienen una mayor probabilidad de fallecer dado el contagio. En la Figura 2 se muestra la probabilidad promedio nacional. El punto máximo se observó durante la ola de Delta en septiembre de 2021 debido a que fue una variante que causó una alta proporción de casos graves. Antes de la llegada de Delta se puede observar una disminución en la probabilidad de fallecer debido al avance de vacunación entre los meses de mayo y julio de 2021. El mínimo se alcanzó en enero de 2022 con una probabilidad de fallecer dado el contagio 3.5 veces menor comparada con el punto máximo.
La probabilidad de contagiarse y fallecer es la multiplicación de las dos probabilidades antes mencionadas. Esta probabilidad es una buena manera de medir el riesgo epidémico real de la pandemia si lo que se busca es minimizar las defunciones. En la Figura 3 se puede observar como a pesar de una probabilidad de contagió mucho más alta durante la ola de ómicron, el riesgo epidémico es menor debido a que hay un menor riesgo de fallecer. La probabilidad de contagiarse y fallecer fue 1.4 veces menor durante enero de 2022 comparado al máximo en agosto 2021. El menor riesgo epidémico fue durante los meses de mayo y junio de 2021.
