Unicef, junto con Banco Mundial, FCDO, USAID y la Fundación Bill y Melinda Gates, ha mantenido el seguimiento de los impactos en el aprendizaje basado, principalmente, en las consecuencias de los cierres de escuelas.
La pobreza de aprendizaje, entendida como la medida de la infancia incapaz de leer y entender un texto simple a los 10 años, como se documentó desde los primeros meses de la pandemia, ha sido acelerada por las disrupciones sociales que la pandemia ha implicado y que la han derivado en una crisis global aún más urgente. Unicef, junto con Banco Mundial, FCDO, USAID y la Fundación Bill y Melinda Gates, ha mantenido el seguimiento de los impactos en el aprendizaje basado, principalmente, en las consecuencias de los cierres de escuelas.
- 7 de cada 10 (70%) niños de 10 años viven en “pobreza de aprendizaje”, incapaces de leer y entender un texto simple.
- Incluso antes de la pandemia, eran 6 de cada 10 (57%) niños de 10 años en países de bajos y medios ingresos viviendo en este tipo de pobreza.
- El objetivo a 2030 es reducir la pobreza de aprendizaje a 42%, casi la mitad del 70% estimado actual.
- De acuerdo con los últimos datos disponibles por país del Banco Mundial, se observa que las brechas en la pobreza de aprendizaje son bastante amplias, como se observa en las gráficas 1 y 2.
Los cierres prolongados de escuelas, las débiles respuestas de mitigación y la disminución en los ingresos de los hogares tienen el mayor impacto del covid-19 en el aprendizaje en América Latina y el Caribe: 8 de cada 10 niños de la región viven en pobreza de aprendizaje, contra 5 de cada 10 antes de la pandemia.
El retroceso en este ámbito pone en riesgo las ganancias potenciales de estas personas en hasta 21 trillones de dólares en valor presente, o lo equivalente a 17% del PIB global, contra 17 trillones de dólares estimados en 2021. Sería una catástrofe de capital humano. Los datos apuntan que el retroceso más grande en pobreza de aprendizaje durante la pandemia es en los países de ingresos medios bajos, como se observa en la gráfica 4.
De acuerdo con el grupo detrás de la publicación de estos datos, aún es momento de intervenir y revertir la catástrofe social que estos datos representan, sobre todo en la edad de inserción laboral. Ante esto y en el contexto de disrupciones sociales por pandemia y sus efectos también en el desarrollo infantil, proponen a los países implementar el modelo RAPID, por sus siglas en inglés, que establece:
(R) Alcanzar a cada menor y mantenerlo en las aulas de manera motivada.
(A) Evaluar regularmente los niveles de aprendizaje.
(P) Priorizar la enseñanza de fundamentos educativos.
(I) Aumentar la eficacia de la enseñanza, incluyendo la regularización de las deficiencias actuales.
(D) Desarrollar la salud psicosocial y el bienestar de los menores.
