El IPCC señala que la temperatura promedio mundial ha aumentado 1.1 grados respecto a la etapa preindustrial.
Cada 24 de octubre se celebra el Día Internacional contra el Cambio Climático. El objetivo es el de sensibilizar, concientizar y advertir las consecuencias del cambio climático y los riesgos que provoca para toda la vida del planeta.
El cambio climático pone en riesgo el bienestar de las personas y los ecosistemas del mundo, por lo que es considerado uno de los mayores desafíos de la actualidad. La variación de la temperatura que ocasiona cambios en los patrones climáticos ya está causando mayores sequías, incendios, inundaciones y derretimiento de glaciares que aumentan el nivel del mar.
El último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) señala que el panorama actual luce preocupante, debido a que los efectos del cambio climático ya se observan en todos los rincones del mundo. Asimismo, advierte que, de no acelerar las medidas de mitigación para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y escalar los esfuerzos de adaptación, se podrían observar impactos más severos.
El IPCC señala que la temperatura promedio mundial ha aumentado 1.1 grados respecto a la etapa preindustrial. Con este incremento ya se experimentan, en algunas partes del planeta, problemas de abasto de agua, incendios forestales que queman áreas más grandes en diversas regiones, migraciones por fenómenos naturales y extinciones de especies como el sapo dorado y el Melomys Rubicola.
El informe también señala que aún si el mundo se descarboniza de manera rápida, los GEI que ya están en la atmósfera y las tendencias de las emisiones harán que los impactos climáticos sean más significativos a 2040 y varios ecosistemas llegarán a los máximos límites de adaptación.
En la siguiente figura, se puede apreciar el aumento de las emisiones de GEI entre 1990 y 2019. Durante este periodo las emisiones de GEI en el mundo aumentaron más del 50% y entre 2010 a 2019 aumentaron un 11%.
Información de la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres señala que en los últimos 50 años se ha presentado un aumento en el número de fenómenos meteorológicos climáticos e hídricos extremos.
Entre 1970 y 2022, con información de la base EM-DAT (The international disasters database), se tiene un aumento en desastres naturales relacionadas con el cambio climático como lluvias, inundaciones, sequías, tormentas, derrumbes e incendios. En África se han registrado más de 1,800 desastres, en América se registraron más de 3,100 desastres, en Asia más de 4,700, en Europa casi 1,700 y en Oceanía más de 520.
En la siguiente figura, se puede observar el aumento sostenido que se dio de desastres naturales relacionados con efectos del cambio climático entre 1970 y 2022, en donde la década con mayor incidencia se dio entre el periodo de 2000 a 2009.
Entre 1970 y 2019, los desastres naturales relacionados con el cambio climático han generado alrededor de más de 730 mil muertes y 5 mil mdd en pérdidas en África, casi un millón de muertes y dos billones de dólares en Asia, más de 200 mil muertes y más de 39 mil mdd en América del Sur, más de 74 mil muertes y 1.7 billones de dólares en América del Norte, Central y el Caribe y casi 160 mil muertes y más de 476 mil mdd en Europa.
Hacia 2022, el 94% de los países que generan las emisiones de GEI han suscrito el Acuerdo de París (193 de 197). De estos, 100 países han actualizado sus marcos de política sobre Cambio Climático (Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional) y sus medidas de mitigación y adaptación, así como 37 países tienen objetivos hacia las emisiones cero.
Para lograr que se cumplan las metas será necesario que el mundo realice esfuerzos ambiciosos para reducir las emisiones y poder lograr un futuro sostenible y habitable. Se tiene considerado que para lograr la meta de 2 grados se necesita disminuir en los próximos ocho años a los niveles de emisiones de 2004 y si se quiere cumplir con mantener la temperatura en un aumento de 1.5 se necesita regresar al nivel de emisiones de la década de los ochenta y lograr la neutralidad de carbono hacia 2050.
