Desde el 15 de marzo de 1964 hasta el 26 de abril de 2022, al corte de las 14 horas, había en México 244 mil personas que han estado en condición de desaparición o no localización.
Continúan desaparecidas y no localizadas 99 mil 437 personas. Como se observa en la gráfica 1, cuatro de cada 10 de éstas continúa sin ser localizada; mientras que, como se observa en la gráfica 2, 9 de cada 10 son localizadas con vida.
De acuerdo con la data de la Comisión Nacional de Búsqueda, entre el 1 de enero de 2000 y el 26 de abril de 2022 a las 14 horas:
- Una de cada cuatro personas desaparecida o no localizada en México es mujer, y 0.5% es indeterminado.
- 14.5% de las personas localizadas sin vida son mujeres y 85% son hombres.
- Entre las personas desaparecidas o no localizadas, con la hipótesis de no localización involuntaria hay 5,212 personas. Incluyen los delitos de:
- Delitos vinculados con la desaparición de personas.
- Desaparición cometida por particulares
- Desaparición forzada de personas
- Feminicidio
- Homicidio
- Otros delitos que atentan contra la libertad
- Rapto
- Secuestro
- Tráfico de menores
- Trata de personas
La información para dimensionar este fenómeno social se concentra en el RNPDNO, que incluye los registros históricos del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), cuyas bases de datos fueron actualizadas por última ocasión por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con corte al 30 de abril de 2018. La base de datos actual se integra por autoridades federales y estatales mediante herramientas tecnológicas, por lo que a lo largo del día continúan actualizando con un desfase no mayor a los cinco minutos de que se incorporó la información.
Si se observa la data de los últimos 22 años, gráfica 3, se observa que de las 84 mil personas desaparecidas y no localizadas en este periodo, 90% ha sido registrada a partir de la segunda mitad: 2011 a 2022.
- Apenas en los primeros cuatro meses del año, se han registrado en México más de 2,600 desapariciones, un ritmo comparable con el observado en el año anterior, el más alto en la historia del registro.
A nivel estatal, considerando los datos de los últimos 22 años también, Jalisco tiene el mayor número de registros de personas desaparecidas y no localizadas. Como se observa en la gráfica 4, la severidad del fenómeno en los Jalisco, Tamaulipas, Edoméx, Nuevo León y Sinaloa es particularmente alarmante: estos cinco estados concentran casi la mitad de los registros para este periodo, con más de 41 mil.
- Los estados con mayor proporción de mujeres desaparecidas entre el total son el Edoméx (43%), Campeche (43%), Tlaxcala (43%), Puebla (42%) y Tabasco (42%).
- También destaca que de los casos de sexo indeterminado, 84% se han registrado en Guanajuato.
Entre los múltiples argumentos de autoridades y expertos para explicar tanto la complejidad del fenómeno como de su registro, es que la desaparición de personas es un fenómeno históricamente multifactorial, en que la variación entre voluntario e involuntario es crucial para trazar no solo líneas de investigación, también para dimensionar las necesidades y carencias de las autoridades competentes. Cada persona desaparecida es un delito vigente.
En México, dejando de lado los pendientes en la tipificación del fenómeno y las deudas procedimentales que han quedado expuestas en casos mediáticos mayormente, una pista alarmante es la condición de edad en que suceden las desapariciones. Como se observa en la gráfica 5, hay una muy evidente proporción de mujeres desaparecidas en ciertos rangos de edad. De hecho, 1 de cada 2 de las 20 mil mujeres desparecidas y no localizadas en los últimos 22 años tiene entre 0 y 24 años. El pico más alto en las desapariciones de mujeres sucede entre los 15 y 19 años, mientras que entre los hombres sucede en los 25 a 29 años.
