El banco central de Estados Unidos confirmó esta semana que continuará retirando el apoyo monetario que ha brindado desde el comienzo de la pandemia.
En su primera reunión del año, el Banco de la Reserva Federal reafirmó su lectura positiva sobre el desempeño de la economía. Según el Banco, a pesar de que permanecen riesgos, principalmente asociados a la evolución del de COVID-19, la creación de puestos de trabajo ha sido sólida en los últimos meses y la tasa de desempleo se ha reducido sustancialmente, como se muestra en la Gráfica 1. La recuperación del empleo es especialmente importante para la Reserva Federal ya que parte de su mandato es asegurar que la economía esté cerca de lo que se conoce como el nivel de “pleno empleo”.
Gráfica 1
Fuente: BLS
Para el banco central, las mejoras en el mercado laboral han sido amplias y han beneficiado a distintos niveles de trabajadores asalariados. De hecho, junto con la robustez de la economía, hay evidencia de escasez de personas disponibles para trabajar en distintos sectores, lo que ha llevado a que los sueldos y salarios estén aumentado a una velocidad no vista en muchos años.
Esta visión optimista de la economía contrasta con la preocupación del mismo banco central por la evolución de la inflación. Según el comunicado de la reunión, la inflación permanece “sustancialmente” por arriba de la meta de largo plazo de un crecimiento de 2% anual- a finales del año anterior el nivel estaba más bien cercano al 7%. Los “desbalances” entre la demanda y la oferta a raíz de la pandemia y la reapertura de la economía “han contribuido a niveles elevados de inflación”. El presidente del banco, el Sr. Jerome Powell, explicó, además, que estos problemas han sido más grandes y persistentes de lo que se había anticipado.
Ante esta evolución de la inflación, el banco central indicó que se está acercando el momento en el que deberá de aumentar su objetivo para las tasas de interés de corto plazo. Desde el inicio de la pandemia, la Reserva Federal llevó este objetivo a niveles muy cercanos a 0%. Ahora, la expectativa de los participantes en los mercados financieros es que en la próxima reunión, que se llevará a cabo en el mes de marzo, este objetivo aumente por lo menos a 0.25%.
De hecho, como se muestra en la gráfica 2, en los mercados financieros se le asigna una probabilidad de 80% a que la tasa suba a 0.25% y un 20% de probabilidad que la tasa suba a 0.50%. Prácticamente nadie espera que no aumente la tasa de interés. Para finales de año, la tasa se espera en 1.25% (con una probabilidad de casi 40%), aunque alrededor del 10% de los participantes creen que puede llegar hasta 1.75%.
Gráfica 2
Fuente: CME
Las tasas de interés de corto plazo funcionan como una especia de “ancla” para las tasas de interés de plazos más largos y, por ende, son un elemento muy importante para el desempeño de toda la economía. Por lo tanto, el momento en el que la Reserva Federal decida cuándo empezar a subir tasas, y la velocidad a la que lo vaya a hacer, es un factor de mucha sensibilidad económica.
La expectativa de tasas más altas fue uno de los principales factores detrás de las caídas en las bolsas accionarias a nivel mundial durante el mes de enero. Además, la incertidumbre sobre cómo se darían estos aumentos ha propiciado mucha volatilidad en los mercados, como puede apreciarse por los amplios rangos de variación mostrados en la misma gráfica. Esta volatilidad se puede apreciar en la gráfica 3.
Gráfica 3
Fuente: Yahoo Finance y Market Watch
