28 enero, 2026

Inflación en Estados Unidos, septiembre 2022

El índice de precios al consumidor presentó un incremento del 0.4%, con cifras ajustadas por estacionalidad, tras el aumento del 0.1% registrado durante agosto.

La Oficina de Estadísticas Laborales, perteneciente al Departamento de Trabajo del gobierno de Estados Unidos, dio a conocer los resultados de inflación en ese país en septiembre, a través del Índice de Precios al Consumidor (CPI, por sus siglas en inglés). El CPI es una medida del cambio promedio a lo largo del tiempo en los precios que pagan los consumidores urbanos por una canasta básica de bienes y servicios de consumo.

En el mes, el índice de precios al consumidor presentó un incremento del 0.4%, con cifras ajustadas por estacionalidad, tras el aumento del 0.1% registrado durante agosto. Como se observa en la Figura 1, la disminución de los precios de los energéticos compensó en parte los aumentos de precios del resto de los bienes y servicios, entre los que destacó el aumento del 0.8% de los alimentos y otros servicios distintos a los relacionados con los energéticos.

Como lo ilustra la Figura 2, la inflación del 0.4% es la segunda más alta para el mes de septiembre en los últimos 5 años, ligeramente menor a la del año pasado, y la tercera mayor en los últimos 10 años.

Con todo, el resultado del mes de referencia también significó un ligero descenso de la inflación a tasa anual, de 8.3% en agosto a 8.2% en septiembre. No obstante, la inflación anual se mantuvo en uno de sus mayores niveles en las últimas cuatro décadas, como se aprecia en la Figura 3.

A pesar de la ligera disminución de los últimos meses, hacia adelante, el escenario para la inflación en Estados Unidos sigue siendo incierto. Por un lado, se mantiene la disminución de los precios de los energéticos, originada por la reducción del precio internacional del petróleo, lo que genera presiones a la baja para la inflación general, como se observa en la Figura 4. Por el otro, se mantienen notables presiones inflacionarias provenientes de los precios de los alimentos, a pesar de la disminución de los precios internacionales de las materias primas alimenticias. Así, mientras no disminuyan las mencionadas presiones inflacionarias provenientes de los precios de los alimentos, o en el caso de que se interrumpa la tendencia a la baja de los precios de los energéticos, la inflación puede volver a ganar impulso.

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