De acuerdo con el Informe Mundial de la ONU sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de 2019, el uso del agua en el mundo ha venido aumentando un 1% anual desde la década de los ochenta del siglo pasado.
El Día Interamericano del Agua se conmemora el primer sábado de octubre desde 1992. Su finalidad es la de aumentar el conocimiento sobre la importancia del agua y llamar la atención sobre la necesidad de mejorar el suministro de agua potable, así como el de informar, sensibilizar y educar a las personas sobre el uso de este recurso.
El evento surgió como una iniciativa en el XXIII Congreso Interamericano de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria (AIDIS) y con el apoyo de la Asociación Caribeña de Agua y Aguas Residuales (CWWA) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El agua es uno de los compuestos más importantes para sostener la vida de todos los seres del planeta. Este recurso natural es imprescindible para regular el clima, sostener procesos de los ecosistemas terrestres y para mantener el equilibrio necesario para la subsistencia de las especies animales y vegetales del planeta.
Para el ser humano, el agua es esencial para desarrollar procesos como la digestión, la regulación de la temperatura y la absorción y eliminación de desechos. Es por ello, que en el año 2010, a través de la Resolución 64/292 de la Asamblea General de las Naciones Unidas se reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento. En este, se reafirma que un agua potable limpia es esencial para la realización de los derechos humanos.

De acuerdo con el Centro Virtual de Información del Agua, 70% de la superficie del planeta está cubierta del líquido. De esta, el 97.5% es agua salada y el resto es agua dulce. Del total de agua dulce, el 70% se encuentra en glaciares, nieve o hielo, el 30% son aguas subterráneas y menos del 1% está disponible para el consumo humano y los ecosistemas.
De acuerdo con el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de 2019, el uso del agua en el mundo ha venido aumentando un 1% anual desde la década de los ochenta del siglo pasado. Esto se ha dado por la combinación del aumento de la población, el aumento de la necesidad industrial y cambio en los modelos del consumo. Se espera que la demanda mundial del líquido siga aumentando a un ritmo parecido hasta 2050, lo que representaría un incremento de hasta el 30% por encima del nivel actual.
Se calcula que más de 2,000 millones de personas viven en países que sufren una fuerte escasez de agua y aproximadamente 4,000 millones padecen de una grave escasez durante al menos un mes al año. Asimismo, se estima que el 30% de las personas no tienen acceso al agua potable segura, el 60% no tiene acceso a servicio de saneamiento seguro y una de cada 9 personas aún practican la defecación al aire libre.

En la región de las Américas, millones de personas carecen aún de una fuente adecuada de agua potable e instalaciones seguras para la disposición y eliminación de desechos y existen brechas de cobertura entre países y regiones.
El Programa Conjunto de Monitoreo del Abastecimiento del Agua, el Saneamiento y la Higiene de la OMS/UNICEF señala que para 2020, un 75% (492 millones de personas) cuentan con acceso seguro a agua potable, casi un 22% (143 millones) aún tienen un servicio básico y menos del 1% (5 millones) dependen de aguas superficiales sin infraestructura para lograr abastecerse. El servicio seguro de agua potable implica tener agua corriente o una fuente de agua potable a menos de 30 minutos y el servicio básico implica que la fuente de acceso está a una distancia mayor de 30 minutos.
Las comparaciones entre las zonas urbanas y rurales señalan las diferencias de la región. Mientras que las primeras tienen hasta el 80% de acceso seguro al agua, en las regiones rurales el porcentaje es del 53%.
Sobre la población que tiene acceso al saneamiento, el 54% de los habitantes de la región (359 millones) tienen acceso al menos a un servicio básico de saneamiento, mientras que el 34% (222 millones) tienen servicios gestionados de forma segura y casi el resto tienen un servicio limitado o bien, defecan al aire libre.
En la siguiente figura se representa el comparativo entre zonas urbanas, rurales y en conjunto del Saneamiento en América Latina.
La parte de la población que no tiene acceso siquiera a los servicios básicos de agua y saneamiento deben de buscar soluciones alternativas como pozos individuales, conexiones ilegales a la red de agua o vendedores de agua. En materia de saneamiento, estas personas deben buscar opciones como las letrinas o la libre defecación.
El acceso a servicios inadecuados de agua, saneamiento e higiene tienen consecuencias importantes para asegurar la salud de una población y existen enfermedades causadas por el uso de agua con presencia de microorganismos y sustancias químicas en el agua de consumo que puede dar malnutrición, diarrea o intoxicaciones.
