28 enero, 2026

Decisión de Política Monetaria del Banco Central de EE.UU

La Reserva Federal, aumentó tasas por séptima vez consecutiva desde que inició el actual ciclo, la Reserva Federal ha sido relativamente agresiva en los aumentos.

El principal viento en contra a la actividad económica en todo el mundo es, en este momento, los elevados niveles de inflación. A partir del inicio de la pandemia, la producción y distribución de muchos productos se vio afectada, y con ello se distorsionaron lo que se conoce como las cadenas de suministro: los fabricantes de autopartes en México, por ejemplo, no podían completar sus productos porque no contaban con los chips y otros semiconductores que se producen en Taiwán, en dónde las fábricas habían cerrado a causa del COVID. Esto a su vez retrasó la producción de automóviles en México, muchos de los cuales se exportan a Estados Unidos. Lo mismo pasó en muchas otras industrias.

Al ir liberándose las restricciones de movilidad existía una demanda alta por productos que no se habían podido comprar en los años anteriores; además, en muchos lugares del mundo la gente había podido ahorrar al estar confinada y tenía ingresos extraordinarios por los apoyos que había recibido de sus gobiernos. Este inusual gasto empujó los precios de muchos productos al alza y, a principios de este año, se adicionó el impacto de la invasión de Rusia a Ucrania, afectando los precios de petróleo, gas y varios productos agrícolas. Como se observa en la Figura 1, el resultado ha sido niveles de inflación muy altos en la mayoría de los países del mundo.

Esta preocupante situación es la que deben enfrentar los bancos centrales, las instituciones encargadas de combatir la inflación. Su principal herramienta para lograrlo son las tasas de interés: cuando las tasas de interés suben, las personas y las empresas prefieren ahorrar en lugar de comprar más; las alzas de las tasas de interés también encarecen los créditos, por lo que pedir prestado se vuelve menos atractivo. El impacto, a lo largo del tiempo, es reducir la demanda y, por lo tanto, los aumentos en precios.

En su reunión más reciente de política monetaria, el banco central de Estados Unidos, la Reserva Federal, aumentó tasas por séptima vez consecutiva. Como se puede observar en la Figura 2, desde que inició el actual ciclo, la Reserva Federal ha sido relativamente agresiva en los aumentos. El Banco busca combatir la inflación y regresarla a un nivel del 2%. Una señal de ese compromiso fue que, en la conferencia de prensa que siguió a la decisión, el presidente del Banco afirmó que anticipan que será apropiado continuar con aumentos adicionales en la tasa de interés.

La determinación del banco central de combatir la inflación quedó también claramente expuesta en las proyecciones que hace cada una de las personas que participan en el comité de política monetaria. Las proyecciones se presentan en lo que se conoce como una “gráfica de abanico” y muestran las expectativas individuales de dónde estarán las tasas de interés en distintos momentos. Las proyecciones que se dieron a conocer en la reunión más reciente promedian 4.4% para finales del año- un punto porcentual por encima de lo que se anticipaba después de la reunión de junio- y muestran que varios miembros del comité de política monetaria esperan que las tasas se mantengan altas durante un periodo prolongado.

El Banco Central, según su presidente, no comenzará a bajar tasas hasta que tengan absoluta confianza que la inflación está en camino a regresar a su objetivo de 2%. Efectivamente, regresar a la estabilidad de precios en Estados Unidos requerirá, seguramente, que las tasas de interés se mantengan relativamente altas durante algún tiempo: la figura anterior muestra una expectativa promedio cercana al 3% para finales de 2025.

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