El miércoles 15 de junio, el Banco de México publicó el reporte de estabilidad financiera correspondiente al primer semestre de 2022.
- El reporte es una publicación semestral en la que se describe:
- El estado que guarda el sistema financiero mexicano.
- La evolución de sus riesgos y las vulnerabilidades más importantes.
- Los resultados de distintas pruebas que miden la solidez del sistema.
- El sistema financiero mexicano mantiene una posición sólida y de resiliencia. En particular, la banca múltiple cuenta con niveles de capital y de liquidez que exceden con holgura los mínimos regulatorios.
- No obstante, el sistema enfrenta retos relevantes ante la coyuntura actual, la cual combina los efectos remanentes derivados de la pandemia por COVID19, con nuevos desafíos provenientes de la situación geopolítica entre Rusia y Ucrania, así como persistentes presiones inflacionarias globales, las cuales han tenido como consecuencia el incremento de las tasas de interés alrededor del mundo y el consiguiente aumento del costo del crédito y del financiamiento.
- Durante la primera mitad de 2022, la actividad económica global ha registrado una desaceleración más marcada de lo previsto y las estimaciones de crecimiento del FMI para la economía mundial se revisaron significativamente a la baja para 2022 y en menor medida para 2023 (Gráfica 1).
En este escenario, el financiamiento total en la economía en México ha mostrado una lenta recuperación, como proporción del PIB se encuentra prácticamente en el mismo nivel que tenía el segundo trimestre de 2017. Así, la brecha de financiamiento sigue decreciendo y ha hilado 4 trimestres con valores negativos, encontrándose en niveles similares a los que tenía a finales de 2006 (Gráfica 2).
El saldo del financiamiento total recibido por los hogares, registró una caída marginal en términos reales anuales durante el primer trimestre de 2022. Por su parte, el financiamiento total a las empresas privadas no financieras del país continúa observando una contracción real anual tanto en su componente interno como en el externo (Gráfica 3).
Con respecto a la posición financiera del sector público, al cierre de 2021 su balance presentó un déficit igual al programado en el Paquete Económico 2021 y los Requerimientos Financieros del Sector Público registraron un déficit equivalente a 3.8% del PIB.
En cuanto a las empresas productivas del Estado, destaca que la posición financiera de Pemex ha mostrado cierta mejoría en meses recientes. Ello, como resultado de aumentos en sus ingresos y flujo operativo tras el alza en el precio del petróleo, así como por mayores exportaciones. Así, la empresa mantiene sin cambios las calificaciones crediticias otorgadas por las distintas agencias calificadoras.
Respecto a los flujos financieros con el exterior, en el cuarto trimestre de 2021 estos continuaron con la dinámica que, en general, habían mostrado desde el inicio de la pandemia, situándose por debajo de su promedio histórico e inclusive, en algunos trimestres, registrando salidas. A inicios de 2022, los flujos de portafolio de México retomaron su tendencia a la baja, pero volvieron a recuperarse en marzo de 2022, según la información oportuna disponible (Gráfica 4).
En cuanto a la situación de la banca múltiple, el capital regulatorio a nivel sistema presentó un aumento superior al incremento en los activos sujetos a riesgo entre septiembre de 2021 y marzo de 2022. De esta manera, continúa el crecimiento en el índice de capitalización del sistema bancario, lo que mantiene en general a estas instituciones en una posición de fortaleza para afrontar posibles escenarios adversos.
La banca de desarrollo y las instituciones de fomento continúan presentando una situación financiera sólida, un índice de capitalización creciente y un resultado neto superior al del año previo, en un contexto de un menor saldo de financiamiento (Gráfica 5).
El financiamiento que otorgan otros intermediarios financieros en conjunto sigue registrando una contracción al cierre de marzo de 2022 y persisten ciertos riesgos (Gráfica 6). En particular, la afectación de la pandemia y la lenta recuperación en la actividad económica ha sido más pronunciada en el caso de este financiamiento, en particular el destinado a empresas. Así, algunos intermediarios vieron un aumento en la morosidad de su cartera y una caída en los niveles de rentabilidad a lo largo de la pandemia.
Destaca que dichas instituciones no representan un riesgo a la estabilidad financiera, al ser relativamente pequeñas y estar poco interconectadas con la banca del país. En virtud de los retos que se siguen enfrentando, no es posible descartar que algunas entidades del sector resulten afectadas.
